miércoles, noviembre 24, 2010

GURU TEG BAHADUR (Día de su Martirio)

NOVENO GURU 1621-1675

GURU TEG BAHADUR

1621 - 1675

Tal como un sueño es el juego de este

mundo sin el Señor.

Todas las cosas deben ser abandonadas.

Solamente cuatro cosas son eternas:

Naam, Sadh, Guru y Dios.

Muy amado para mi corazón es tener el

Naam; en recuerdo del cual, todos los sufrimientos se desvanecen y Tu visión

es obtenida.

SL

OKAS 54, 56 M9

Mekhan Shah, un mercader exitoso y discípulo devoto, estaba en ruta hacia Bombay cuando se presentó una tormenta y su barco empezó a hundirse. El, oró pidiendo que el Maestro Viviente le salvara y salvara su embarcación y que en compensación daría una ofrenda de quinientas monedas de oro. Ni bien había concluido su oración cuando las aguas se calmaron y el barco se enderezó por sí mismo.

Al alcanzar el puerto, vendió su mercadería y se apresuró a buscar el Darshan de Hari Krishan pero se encontró con que el Guru había abandonado su cuerpo, y que le sucedía alguien que vivía en Bakala; al llegar allí, sintió más consternación pues Hari Krishan no había nombrado a Su sucesor, sino solamente había nombrado el lugar donde sería encontrado.

En Bakala, veintidós hombres proclamaban que eran los sucesores del Guru. Para resolver el problema, Mekhan Shah fue donde cada uno de ellos e hizo una ofrenda de cinco monedas, sabiendo que el verdadero Maestro pediría la suma ofrecida. Cuando los veinte y dos hombres gustosamente aceptaron su ofrenda y no hicieron ninguna petición adicional, el mercader estuvo desalentado en su corazón. A través de toda la aldea hizo preguntas: "¿Existe algún otro Santo en Bakala?"

Finalmente una anciana vino a él con las más alentadoras noticias: "Existe otro hombre de Santidad, Teg Bahadur; pero no tiene el deseo de ser llamado Guru, ni tiene muchos seguidores, pasa la mayor parte de sus días en meditación y muy rara vez ve a alguien.

Alentado por estas noticias Mekhan Shah buscó Su audiencia y al recibirla, ofreció la cantidad usual:

"Hermano, dónde está la honestidad? En tu desesperación ofreciste quinientas monedas de oro".

Antes de que el mercader pudiese contestar, Teg Bahadur se sacó la camisa y le mostró las cicatrices que había recibido por salvar el barco. Mekhan Shah estaba lleno de alegría, había encontrado al verdadero Maestro! Presentó humildemente su reverencia y el resto de las monedas de oro. Entonces, rápidamente subió al techo, desde donde proclamó al Guru agitando su turbante.

Las noticias se esparcieron y los impostores fueron puestos en vergüenza. La mayoría de ellos se ocultó, excepto Dhir Mal, sobrino de Teg Bahadur, quien estaba inspirado por un sirviente ambicioso llamado Shikan que buscaba venganza.

Un plan de asesinato fue elaborado. Razonó que si no existía un rival, Dhir Mal podía mantenerse en una posición de autoridad. Shikan condujo un grupo de hombres armados, detrás de los cuales Dhir Mal merodeaba la casa del Guru. Ellos irrumpieron en la casa del Guru, dispararon contra el Maestro y huyeron rápidamente, robando sus pertenencias. La herida fue pequeña y no afectó su serenidad, excepto cuando vió que Dhir Mal estaba enredado en tan maligno acto, y dijo: “A ti, Dhir Mal, hijo de mi noble hermano Gurditta (1), pueda Dios bendecirte!"

(1).- Teg Bahadur tuvo dos hermanos: Baba Atal y Baba Gurditta. Los tres fueron muy devotos hijos y discípulos del Guru Har Gobind. De acuerdo con la leyenda, tanto Atal como Gurditta (en distintas ocasiones) revivieron un cadáver (Atal a un joven compañero de juego y Gurditta a una vaca) y por esto el Guru les dio la espalda. "No estoy complacido cuando alguien se coloca como un rival de la Voluntad de Dios, devolviendo la vida a un muerto", les dijo el Maestro, en tono de reclamo. Sintiendo el dolor de Su descontento, ambos restauraron el balance de la naturaleza que habían perturbado, entrando en Samadhi y abandonado sus vidas terrenales; Atal murió mientras era un niño y Gurditta en sus veinte años.

Cuando encontraron a su Maestro herido y la casa saqueada, un grupo de discípulos persiguió al culpable hasta su casa, la registraron y recuperaron las pertenencias del Maestro, y también otros objetos, incluyendo una copia del Granth Sahib, la cual por derecho le pertenecía al Maestro. Shikan fue capturado, castigado y llevado ante el Maestro. Cuando le vió, Shikan pidió perdón y Teg Bahadur le miró compasivamente, y complacido por su arrepentimiento ordenó su libertad.

Cuando se dirigió a Sus seguidores, les dijo: "La ira engaña al hombre en cada acto, convirtiendo la rectitud en maldad; ésta le hace a uno dar las espaldas aun a su propio Guru. A pesar de que la ira es una fuente de rivalidad y miseria, el hombre, fácilmente, se convierte en su esclavo y arruina su vida. Ahora, ustedes han descendido al mismo nivel de aquellos que buscan poder, riqueza y reconocimiento mundanos. Lo que ha sido tomado de Dhir Mal debe serle devuelto, y no deben mantener enemistad con él. Aquellos que deseen seguirme, deberían solamente valorar el regalo que confieren los Santos. Que ningún hombre pueda robar, ni tenga oportunidad para arruinar su vida. En perdón y no en odio debe ser mantenido ese regalo.

Quienquiera que busque el gozo eterno,

permítele que lo busque en el Espíritu

omnipermeante (Naam:).

Si bien tempranamente, bajo la orden de Su padre, Teg Bahadur, (este nombre significa"Espada valiente") había sido probado como un valiente soldado, prefirió una vida de quietud, por lo que también fue conocido como Tyag Mal o "aquel que renuncia". Cuando era niño fue una fuente de preocupación para su madre, ya que rara vez se veía con otros niños; más bien pasaba hora tras hora en prácticas espirituales. Ella encontró alivio solamente, cuando Har Gobind le aseguró que su devoción complacía al Señor y que un día seria el consuelo espiritual de la humanidad, y que antes de tomar esta tarea, él, bajo las órdenes de Har Gobind se establecería en Bakala con su esposa y madre y allí viviría por 20 años una vida de soledad y meditación.

Diariamente se concedería unas pocas horas a descansar, algunas a actividades físicas y, unas pocas horas más podría dar discursos sobre asuntos espirituales a los sinceros buscadores de la Verdad. Generalmente pasaría el resto del tiempo en profunda meditación. Cuando Hari Krishanabandonó su cuerpo y veintidós hombres proclamaron la Sucesión, peleando por el reconocimiento de tal posición, Teg Bahadur permaneció apartado y simplemente continuó sus prácticas espirituales. Aun, antes de que fuese descubierto por Mekhan Shah, ciertos discípulos avanzados incluyendo a Baba Gurditta, el hijo de Bhai Buddha, encontraron que brillaba la misma Luz en Teg Bahadurcomo en los Maestros que le precedieron. Ellos le rogaron que debería permitírseles anunciar a todas las personas al verdadero Sucesor; pero, a pesar de que ya había recibido, desde el interior, la comisión de conducir el trabajo espiritual, y el Poder ya se le había transferido, El, que también era muy humilde, aseguraba: "Solamente soy un pobre sirviente, no apto para esta tarea, mas la orden ha sido recibida desde el interior; así que si desean considerarme como Guru, les daré mi primera orden, "No me proclamen ante los cuervos, quienes están juzgando a los Gurus de acuerdo con valores materiales". Sin embargo no tengan temor. ¿Puede la Luz del Guru ser robada por los impostores? Ellos trataron en el pasado y han fallado, y aún tiempos vendrán, y nuevamente tratarán, y otra vez más fallarán. Cuanto tiempo pueden los falsos Maestros pretender tener una Luz que no poseen?"

Como tal vivió calmada y virtualmente desconocido para el Sangat hasta que Mekhan Shah lo descubrió como el Maestro Viviente y esa gran antorcha de Luz fue dada a conocer al mundo.

El amor y la misericordia del Guru son

para el gozo de todos.

No deseo perturbar a nadie.

Bajo el mandato de Guru Nanak, se me hará

repetir el Verdadero Nombre a través del

mundo.

Teg Bahadur empezó a viajar en respuesta a las oraciones de aquellos atrapados en la miseria de la vida y de la muerte. Pero en casi todos los lugares a donde fue se encontró con antagonismo; sin embargo, permaneció en calma y centrado en la Voluntad Divina. Tranquilamente otorgando Gracia a los pocos buscadores y luego continuando su camino.

Durante esos viajes se enteró que sus seguidores habían retenido el Granth, robado a Dhir Mal. Descontento por ello, ordenó otra vez que le fuera devuelto; sin embargo, los sikhs clamaron que por derecho era del Maestro, ya que Dhir Mal lo había obtenido por su falsa proclamación como sucesor.Teg Bahadur no aceptaría esto: "Si él lo ha obtenido mediante el engaño como Uds. dicen, ahora, Uds. lo han obtenido mediante el robo, lo cual no hace mejores sus actuaciones. A pesar de que pueda ser santo o tener un valor histórico, fue robado y debe ser devuelto. Nosotros tenemos otras copias del Granth y servirán para nuestras necesidades. No existe razón para hacer un culto o para deificar esta copia en particular". Este libro fue dejado a las orillas del río Beas, y se le informó a Dhir Mal, quien poco tiempo después, lo recaudó y lo preservó en su familia.

Teg Bahadur pasó a través de muchas aldeas y en una ocasión se reunió con un pueblo de personas sencillas e inocentes, quienes entregaron sus corazones en profunda devoción. Pero cuando llegó a Amritsar, encontró una escena diferente: Guru Har Gobind había trasladado Su sitial de Amritsar a Kartarpur y en ese tiempo muchos discípulos también se mudaron. Entonces el Templo Dorado cayó en manos de hombres que buscaban riquezas y poder y, cuando Teg Bahadur iba a entrar, las puertas le fueron cerradas y atrancadas ante Su propio rostro. Algunos discípulos quisieron entrar al Templo por la fuerza; pero El no les permitió y se sentó tranquilamente bajo un árbol por algunas horas. Como los sacerdotes ejercían mucha influencia, los hombres del área estaban temerosos de acercarse a El. Finalmente, una mujer de una aldea cercana se adelantó, e inclinándose ante el Maestro, le ofreció su simple hogar; y otra mujer salió y dio la bienvenida al Maestro. Solamente cuando fueron avergonzados por la valentía y amor de las mujeres, fue que los hombres se acercaron y pidieron perdón al Guru.

De Amritsar, Teg Bahadur fue a Kartarpur y de allí a una pequeña extensión de tierra situada a pocas millas, en donde empezó la construcción de la ciudad de Anandpur.

Dhir Mal continuó la persecución al Maestro, pero Teg Bahadur continuó su jornada. En donde quiera que había corazones sinceros y piadosos, El se presentaba para dar sus bendiciones, y a los corazones plagados de deseos mundanos les daba descanso con la refrescante Luz del Naam.

Cuando la influencia de Teg Bahadur empezó a crecer, llegó a oídos de Aurangzeb quien temiendo por su poder ordenó apresar al Maestro. Afortunadamente un general rajput, Ram Singh, intervino en favor del Maestro y por un tiempo la orden se detuvo. Pronto el favor fue pagado. El emperador ordenó a Ram Singh que fuese al mando de un ejército en contra del temido rey de Kamrup; muchas expediciones habían ido pero ninguna había vuelto. Ese país se asoció con el misterio y el terror. Así que, Ram Singh, buscó desesperadamente la ayuda del Guru. Teg Bahadur acompañó al general en su campaña guerrera y, rehusó dar un activo apoyo a ninguno de los ejércitos, más bien El fue capaz de llegar a una reconciliación pacífica.

Por este tiempo en Patna, la esposa del Maestro había dado a luz un hijo, Gobind Rai. Sin embargo, pasaron tres años antes de que el Maestro volviese a su familia y mirase por primera vez a Su hijo e incluso entonces, Su estadía fue breve. Luego de hacer los arreglos necesarios para el bienestar y la educación de su hijo, el Maestro continuó sus viajes; los cuales le llevaron a través del Punjab, Kashmir, Anandpur y Agra.

En cualquier lugar al que fuera encontraba terror, la opresión religiosa estaba nuevamente en incremento y Aurangzeb amenazaba con la ejecución de aquellos que rehusaran abrasar el Islam. Personas inocentes fueron aprisionadas, los débiles o aquellos para quienes el hinduismo tenía poco que ofrecer (las bajas castas hindúes), salvaron sus vidas cambiando su religión. Pero muchos otros escogieron la muerte antes que resquebrajar su fe. Entonces, el emperador Aurangzeb dirigió su atención a la conversión de los Brahmines, ya que si tenía éxito en esto, los otros, fácilmente seguirían su ejemplo. Los Brahmines estuvieron desesperados, y realizaron reuniones secretas con la esperanza de encontrar una salida a este terrible predicamento.

En Amarnath (lugar sagrado en Kashmir), un pequeño grupo de Brahmines se reunieron para invocar la gracia del Señor Shiva. Allí, uno de los Pundits tuvo una visión:

El Señor Shiva se le presentó y le dirigió hacia el Maestro Viviente Teg Bahadur. Este Brahmin, Kirpal Ram, con un grupo de quinientos pundits fue a Anandpur; entonces, acercándose ante el Divino Maestro, con lágrimas en los ojos, suplicó Su misericordia, diciendo: "Nuestros libros sagrados han sido quemados, nuestros templos profanados y ahora nuestras vidas han sido amenazadas si no nos convertimos al Islam. En nuestro total desamparo, nos hemos vuelto hacia Ti".

Teg Bahadur contestó: "La Casa de Nanak siempre se ha sustentado en los derechos fundamentales de adoración de los hombres. Ahora Uds. Pueden estar tranquilos ya que no descansaré hasta que algo sea hecho".

Por algún tiempo Teg Bahadur se sentó en soledad, Sus ojos rebosan de compasión cuando pensaba en los sufrimientos de sus hermanos los hombres. Justo en ese momento, Gobind Rai ingresó a la habitación y conmovido por la triste expresión del rostro de su padre, tocó Sus pies y le preguntó qué carga tan pesada soportaba El. Teg Bahadur le habló de la plegaria de los Brahmines y añadió: "Algún hombre Santo y valiente, debe estar listo a sacrificar su vida por esta causa".Espontáneamente el divino niño contestó: "Quién hay más grande que tú, Padre, y quién es más Santo y más valiente? En esta obscura edad, quién es apropiado para esta tarea sino Tú mismo?" Escuchando esto la preocupación se alejó del rostro del Maestro y llamando al líder de los Brahmines le dijo: "No estés temeroso ni permitas que otros lo estén. Entregaré mi vida antes de permitir que les hagan daño. Puedes decirle al gobernador Aurangzeb que si él puede convertirme a Mí, solamente entonces, Uds. cumplirán con sus pretensiones".

Cuando los Brahmines escucharon esto, la esperanza renació, ya que habían visto la grandeza del Maestro y confiaron en su valentía. Pero, en medio de sus seguidores, hubo profunda melancolía; todos sabían que cuando le dieran a escoger entre la conversión y la muerte, su Amado Maestro elegiría la muerte.

Cuando Aurangzeb recibió la noticia de la declaración del Guru, estuvo lleno de felicidad. Pensó que seguramente podía convertir a este hombre y entonces miles seguirían Su ejemplo. Sintiéndose muy seguro de si, el emperador ordenó que la violencia en contra de los Brahmines debía ser suspendida hasta después de su encuentro con Teg Bahadur:

¡Oh hombre loco!

Tú has olvidado la joya del Nombre del

Señor;

no Le recuerdas y tu preciosa vida pasa

en vano.

Dice Nanak: el hombre vaga siempre en el

error.

¡Oh Señor!, Que pueda yo pensar sólo en

Tu gracia todo perdón.

Como el tiempo pasó y el Maestro no llegó a la corte imperial, Aurangzeb dió la orden de arrestarle, y así, en el camino a la corte Teg Bahadur fue capturado y llevado custodiado ante el emperador.

Cuando se reunieron, el emperador trató por todos los medios de persuadir al Maestro para que siguiera el Camino del Profeta, y si esto no le era posible debía realizar un milagro. Luego de muchas apelaciones y demandas, el Maestro finalmente cansado de los planes del emperador, le dijo: “Si tu Profeta no pudo unir a todos los hombres en una sola religión. ¿Cómo piensas tú que puedes hacerlo?”. Al escuchar esto, el emperador se puso furioso y encarceló a Teg Bahadur y a sus cinco acompañantes.

Luego de algunos días las torturas empezaron, pero el Guru y sus discípulos permanecieron firmes e inconmovibles. A las muchas demandas del emperador, Teg solamente contestaba que tanto Dios como el Maestro están por sobre todo y tomarían cuentas a cada hombre por sus actos.

Ciertos sikhs se aproximaron al Maestro y le informaron que habían hecho arreglos para su evasión. Uno le rogó que se le permitiera usar sus poderes espirituales para destruir el mundo musulmán. Lejos de estar complacido, Teg Bahadur les recordó que estaba unido a esta causa por su propia voluntad y estaba listo a enfrentar sus consecuencias, y eso de usar el pequeño poder que uno ha ganado para realizar un milagro era más que una tontería. “. . . El mundo entero está cautivo en el juego de sus propios deseos; mas, le incumbe a un discípulo estar contento en la Voluntad de Dios. Debo sacrificar mi cuerpo para que muchos más puedan ser libres”. Diciendo esto, el Guru miró en los ojos del discípulo y para salvarlo de desperdiciar el fruto de todas sus meditaciones, le retiró sus poderes.

Como todos los otros métodos habían fallado, la paciencia del emperador iba agotándose. Ordenó que ante los ojos del Maestro, Sus discípulos fueran torturados hasta morir. Cuando los condujeron para su ejecución, a cada discípulo se le dió la alternativa: podía abrazar el Islam y los altos oficios imperiales, ganando así riqueza y poder, o podía tener una dolorosa muerte.

Todos se burlaron de la oferta del emperador: El hombre debe enfrentar en la vida cualquier penalidad; aquellos, en cuyos corazones habían penetrado profundamente las palabras y presencia del Maestro, encontraron una profunda y gozosa paz, y de esta manera, cada discípulo fue reasegurado y establecido en la plenitud de la fe. Mati Das que fue encadenado a unas columnas y serruchado su cuerpo por la mitad, soportó la tortura en silencio y sin ser afectado. Antes de su ejecución pidió un deseo final:

“Pido solamente esto, que mi rostro sea girado de manera que pueda ver a mi Amado Maestro con mi último suspiro”. Luego su Hermano, Sati Das fue traído para su ejecución; al igual que su hermano permaneció sin temor, y proclamó así: “la muerte es bienvenida, cuando llega por amor del Dharma y la Verdad. Es el emperador, aseguró, quien debería temer a la muerte, la que está rondando sobre su cabeza”.

Las torturas continuaron; mas, el espíritu tierno y gozoso del Maestro estuvo siempre con él. Cuando le dejaron solo, pasó mucho de su tiempo escribiendo himnos, o en meditación.

Mi fuerza está extinguiéndose, estoy herido

y sin recursos.

Dice Nanak, el Señor es ahora mi refugio:

El me salvará como lo hizo con el elefante. (2)

SLOK 53 M9

(2).- En el Srimad Bhagavantam, se cuenta la historia de un elefante luchando con un cocodrilo. Cuando el elefante estaba exhausto y había perdido toda esperanza, recordó el Nombre del Señor y empezó a pronunciar Su Nombre. El se presentó al elefante en su momento de desesperación y le salvó de la muerte y por su recuerdo le otorgó la salvación.

Para esta plegaria del refugio, su hijo Gobind Rai contestó:

El Poder es Tuyo, Tus cadenas están

rotas.

Todas las cosas están en tu Poder.

Aun tú mismo eres Tu propio asistente.

DHORA M 10

Teg Bahadur estuvo complacido con la contestación y supo así que su hijo estaba listo para llevar el trabajo espiritual. Los demás discípulos fueron traídos ante el verdugo y torturados hasta morir, de tal manera que, el Maestro pudiese verlos. Aurangzeb no esperaría más tiempo: si el Guru no se convertía al Islam ni realizaba un milagro, entonces el momento de su ejecución había llegado.

Teg Bahadur había esperado largamente esta hora señalada, y cuando el mensaje final llegó, permaneció inconmovible. En este momento, Gurditta, el hijo de Bhai Buddha logró una visita final al Maestro; pero cuando estuvieron solos, Teg Bahadur le miró y le pidió que se marchara. “¡Oh Señor!, no existe nada más que desee que morir a los pies de Aquel a quien amo”, contestó el sikh.

El Maestro le dijo: “Haz como Yo te diga, más no tengas temor. En donde tu padre, en una ocasión, pastoreó los caballos de Mi padre, fuera de las murallas de Gwalior, allí abandonarás este cuerpo y Me encontrarás en el Más Allá”.

Los guardias entraron en la celda de Teg Bahadur y le condujeron a la tarima del verdugo. Desde el balcón el emperador gritó: “Un milagro, un milagro”; pero, a esto el Guru contestó: “Tú verás un milagro cuando mi cabeza sea cortada: el milagro de un hombre sacrificando su vida de tal manera, que otros puedan ser libres para orar como gusten. No tengo respeto por los vulgares trucos de magia por los que estás pidiendo a gritos. Oro para que puedas darte cuenta de lo que haz hecho en contra del hombre y de ti mismo; mas, no cambiaré mi conducta, debo sacrificar mi cabeza, mas no mi fe”. La orden de ejecución se dió, y el Maestro sin temor aceptó la muerte. El entró en Samadhi en el momento en que la espada tocó su cuello... entonces se escuchó llanto y lamentos en todas partes. una terrible tormenta de polvo se produjo y cubrió toda la ciudad.

Gurditta escapó, primero hacia Anandpur en donde le relató a Gobind Rai lo que había sucedido, dió el mensaje del Maestro al Sangat, que Gobind sería el sucesor, luego de ésto inclinándose ante El le rogó Su consentimiento para dejarlo. Se apresuró hacia Gwalior en donde se sentó en meditación y entró en el Samadhi final para unirse con el eterno Maestro Radiante en el interior.

En Delhi, la cabeza fue tomada por un sikh lleno de fe, Bhai Jaitha quien la llevó dondeGobind Rai, allí fue cremada.

Cuando la tormenta terminó, se vió que el cuerpo de Teg Bahadur había permanecido allí en el lugar de la ejecución, y Aurangzeb ordenó bajo pena de muerte, que nadie lo tocara. Pasó algún tiempo antes de que otro discípulo, Bhai Lakhi, silenciosamente, en la oscuridad de la noche lo pusiera en su carreta y lo llevara a su casa; allí lo cremó con todo respeto, incendiando su propia casa para evitar que se dieran cuenta. Entonces Bhai Lakhi fue ante el Guru Gobind para contarle lo que había sucedido. El Maestro le contestó que crearía un cuerpo de hombres tan poderoso que nadie necesitaría esconderse jamás, ni tampoco esconder sus creencias.

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